No son pocas las historias que se difundieron en los últimos meses y que tienen como protagonistas a mascotas que perdieron a sus dueños como consecuencia del coronavirus. Los esperan durante varios días en las puertas de los hospitales. Se quedan al lado de sus tumbas, en los cementerios. Se deprimen o se ponen más agresivos. ¿Es cierto que perros y gatos también hacen duelo? Sí, coinciden los expertos. Suelen ser muy expresivos y demuestran su tristeza sin filtros.

Los animales domésticos procesan sus duelos de distintas maneras. Y sus duelos no solo obedecen, por ejemplo, al fallecimiento de una persona cercana. Puede ser también porque alguien de su círculo cercano se aleje por un tiempo o porque esté mal por alguna situación, explica la veterinaria Diana Abascal, especializada en comportamiento animal.

“Hacen duelo más que nada los que son muy apegados a sus tutores. Y en particular los perros porque son animales sociales estrictos”, señala. Además de la tristeza, se puede esperar que una mascota que ha perdido un ser querido pueda desarrollar un trastorno en su comportamiento. “Esto generalmente puede ocurrir si el animal tiene mucho apego con ese ser que perdió y si, además, tiene una predisposición genética a desarrollar un trastorno comportamental”, aclara.

“Muchas veces no se pueden prevenir los duelos de los animales, a menos que sea una mudanza. Se puede ayudarlos. Todo va a depender de cómo es la mascota y siempre lo conveniente es pedir asesoramiento al veterinario”, indicó la especialista, quien los últimos días ha atendido mucho más casos de ansiedad por separación e hiperapego de las mascotas.

No para de llorar

Basta que alguien de su círculo cotidiano se aleje para que el gato o el perro de la casa lo manifiesten de algún modo, explica la veterinaria Patricia El-Kadi. Pierden el apetito, dejan de jugar, pasan mucho tiempo echados e incluso pueden llegar a desarrollar comportamientos insólitos.

La profesional pone como ejemplo un caso familiar: “hace 10 días murió de covid-19 un ser querido y el perro no para de llorar; presiente que su amo (que es el hijo de la persona fallecida) está mal y triste”.

Tal vez los perros sean mucho más expresivos que los gatos y sus dueños puedan apreciar con facilidad si están alegres o tristes: mueven la cola, saltan, rompen cosas, emiten ladridos cortos y agudos y hasta lloran. Con los felinos todo es más sutil y hay que tener un gran poder de observación para percibir los cambios. Se puede percibir en el movimiento de las orejas, el de la cola, la forma de mirar y el tamaño de las pupilas. Otra señal de que están tristes es cuando se quedan mucho tiempo quietos en un solo lugar de la casa.

Estos meses de cuarentena y con mucho más tiempo en casa que antes también, nos hemos acercado más a nuestras mascotas. Y en estas cercanías los duelos pasan a tener un papel de importancia que hay que saber valorar.

“Sabemos muchas personas mayores -que son las principales víctimas de esta pandemia- viven solas con mascotas. Nos preocupa que haya un número significativo de animales que hayan quedado a la deriva porque es complicado lograr una adopción de un perro o gato adulto. Sería bueno que los familiares puedan tomarlo como una herencia o crear una página web donde se pueda publicar aquellos casos de mascotas que quedaron sin dueño”, propone El-Kadi.

¿Cómo se puede lograr un vínculo con ese animal que tenía un amo y que ahora ya no está? ¿Se los puede ayudar a que estén menos tristes? Sí. Se pueden hacer muchas cosas que signifiquen prestarles atención: llevarlos a pasear, jugar con ellos, enriquecerle el ambiente con un hueso u otro juguete, una pelota. “Vienen alimentos que ayudan a las mascotas a estar menos ansiosos y más relajados”, apunta la veterinaria.

Hay quienes piensan: “está tan triste que le voy a traer otro perro u otro gato para que le haga compañía”. “No es una buena decisión. La competencia de una nueva mascota en el hogar puede causar que multiplique el problema que ya tenemos”, explica. Es mucho mejor estar atentos y acompañar con cariño al perro y al gato que pasan por un mal momento.

Dos casos en pandemia: la historia de “Pequeño Tesoro” y “Chester”

Entre las historias más tristes que se volvieron virales durante la pandemia está la de un perro que esperó a su dueño durante tres meses en la puerta del hospital. Había sido internado en febrero en el hospital Wuhan Taikang, China, por coronavirus, y falleció.  Los empleados del hospital bautizaron el can xiao bao (pequeño tesoro), y lo entregaron a un hogar de adopción. Otro caso conmovedor fue el de “Chester”, un perro peruano que deambuló por las calles luego de que su ama, una vendedora ambulante, murió de coronavirus. Los compañeros de la mujer le pusieron el cartel: “Ayudame por favor, mi dueña falleció de covid-19 y no tengo a donde ir. ¡No me ignores!” Finalmente, el hogar Huellitas Felices Perú se hizo cargo.